El Monumento al Artista Deconocido, situado detrás del TATE Modern, (25 Sumner St, Camberwell, Greater London SE1 0) es un curioso ejemplo de combinación de arte y tecnología. La escultura, de 3 metros de altura, representa a un artista sujetando un pincel y fue diseñada por el colectivo Greyworld en 2007.
A primera vista no es más que una simple escultura que representa a un personaje masculino con un pincel en la mano. Al poco rato te das cuenta de que las ropas se agitan con el viento, tanto el abrigo como la bufanda. Y observándola detenidamente descubrirás que la ropa no es lo único que se mueve, ¡la estatua también! y no, no es una escultura humana. Cambia de posición cada cierto tiempo y, además, está programada para imitar los movimientos humanos. Si te sitúas lo suficientemente cerca y alzas los brazos hacia los lados no te asustes si la escultura te imita.
Algo curioso para ver, sin duda. Pero no puedo evitar, una vez más, sentirme algo molesta por el hecho de que la representación del artista desconocido sea, como siempre, la de un hombre.
Especialmente por que las mujeres artistas son mucho más desconocidas que sus colegas varones.







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