Peter Pan apareció por primera vez en un capítulo del libro "El pajarito blanco", publicado en 1902, y que estaba basado en la relación que se había establecido entre J.M. Barrie y la familia Llewelyn Davis, formada por Arthur y Sylvia y sus cinco hijos: los chicos LLewelyn Davis: George, Jack, Peter, Nico y Michael.
En 1904 el personaje debutó con enorme éxito en los teatros de Londres, bajo el título Peter Pan o el niño que no quería crecer.
En 1906, Barrie retomó el capítulo de El pajarito blanco en que aparecía Peter Pan y lo publicó como un libro infantil llamado Peter Pan en los Jardines Kensington.
Posteriormente, la versión teatral de Londres terminó siendo adaptada en forma de novela y fue publicada en 1911 bajo el título de Peter y Wendy y, finalmente, Peter Pan y Wendy.
Las conexiones entre Peter Pan y los Jardines de Kensington son inevitables.
Por eso no podía haber mejor lugar para una estatua de Peter Pan. Eso pensó J. M. Barrie cuando la encargó al famoso escultor George Frampton. El resultado no fué el que esperaba, pero la escultura continúa en su sitio, dando a esa parte de Kensington Gardens un cierto aire
de "Neverland" que invita a meditar.O la excusa perfecta para empezar a leer, de verdad, la obra que ha creado un prototipo, o un antihéroe, o un síndrome...:
"Todos los niños crecen, excepto uno. No tardan en saber que van a crecer y Wendy lo supo de la siguiente manera. Un día, cuando tenía dos años, estaba jugando en un jardín, arrancó una flor más y corrió hasta su madre con ella. Supongo que debía estar encantadora, ya que la señora Darling se llevó la mano al corazón y exclamó:
-¡Oh, por qué no podrás quedarte así para siempre!
No hablaron más del asunto, pero desde entonces Wendy supo que tenía que crecer. Siempre se sabe eso a partir de los dos años. Los dos años marcan el principio del fin.
Como es natural, vivían en el 14 y hasta que llegó Wendy su madre era la persona más importante. Era una señora encantadora, de mentalidad romántica y dulce boca burlona. Su mentalidad romántica era como esas cajitas, procedentes del misterioso Oriente, que van unas dentro de las otras y que por muchas que uno descubra siempre hay una más; y su dulce boca burlona guardaba un beso que Wendy nunca pudo conseguir, aunque allí estaba, bien visible en la comisura derecha. (...)" -J.M. Barrei, Peter Pan y Wendy-.
-¡Oh, por qué no podrás quedarte así para siempre!
No hablaron más del asunto, pero desde entonces Wendy supo que tenía que crecer. Siempre se sabe eso a partir de los dos años. Los dos años marcan el principio del fin.
Como es natural, vivían en el 14 y hasta que llegó Wendy su madre era la persona más importante. Era una señora encantadora, de mentalidad romántica y dulce boca burlona. Su mentalidad romántica era como esas cajitas, procedentes del misterioso Oriente, que van unas dentro de las otras y que por muchas que uno descubra siempre hay una más; y su dulce boca burlona guardaba un beso que Wendy nunca pudo conseguir, aunque allí estaba, bien visible en la comisura derecha. (...)" -J.M. Barrei, Peter Pan y Wendy-.
Las huellas de Peter Pan y las de James Mathew Barrei nos pueden llevar al teatro y seguir la carrera de famosas actrices que interpretaron los personajes de Peter Pan o de Wendy; nos pueden llevar a Charing Cross a intentar encontrar una primera edición o un grabado; nos pueden llevar a Bloomsbury y visitar algo que no suele estar en los planes de viaje: el Great Ormond Street Hospital, que sigue recibiendo todos los beneficios por derechos de autor que generan las obras de J.M. Barrei, y que cuenta con el Peter Pan Café; nos pueden llevar a la National Portrait Gallery y ver los retratos que Meredith Frampton hizo de su padre, George Frampton, autor de la escultura del niño que no quería crecer, y de Sir Frederik Gowland Hopkins, bioquímico que obtuvo el premio Nobel en 1929 por su "descubrimiento de las vitaminas que estimulan el crecimiento".
"Crecer o no crecer... ¿otro dilema?

... ¿Y Wendy...?
Es otro tema.








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